
Tu nombre martillea mis sienes
utópico desvanecer que hallas coexistido
accedistes con premura a mi ente
participe te hicistes de mi designio.
Te encajastes en lo hondo, en mi pecho
maltrecho por no saber tu lugar
indecisa te aloje, en mis latidos
te hice preso, no quiero dejarte marchar.
Creiste que mi voz inquisidora
es dueña de mi alma, pues no...
mi alma vocea a mis razones,
al final abatido gana mi corazón.
Mi eterno enemigo... el miedo
quizás incumple sus expectativas
implora con lluvia de delirio
una oportunidad... me aceptaras???
Le dijo el amor al olvido.
Alalba