
Se invento brisa envolvente
por el mero placer de acariciarle,
frente al deseo que la provocaba
hizo emerger un cuerpo etéreo,
así poder recorrer cada espora de su piel.
Multiplicó sensaciones impregandas
de su aroma con el que ser reconocida.
Atropella el silencio
para hacerse eco de lo inesperado
merodea en el ambiente
exhalando palpitos de incontinencias
inconfundible su pulso acelerado
un roce alerta lo lascivo
calida humedad sensual
se posa en tu boca,
estas percibiendo... mis besos.
Alalba




