
Ella en la cobardía del olvido
insiste en acallar su impulso.
Rendida quiebra su bandera blanca,
guarecida en la retórica que la identifica.
Desandará lo acaecido, no zaherirá
se dedicará al anonimato,
perecedero el último vínculo,
remembrará su desinencia.
Urgará en su corazón aniquilado,
cicatrizarán las heridas de melancolía
hallará consuelo que la abogue,
lacrado quedará el capitulo que la corcome.
Seducida por sabanas de nostalgia, evocará:
No hubo un solo Alba que su pulso no acelerara,
en sus ojos, pristina luz, reflejara etérea su imagen
y sus labios candentes atrayeran silente su nombre.
Aquel día...Último
intuyo que era cuestión de tiempo.
En aquel beso...Concluyente
Percibió la lontanza lacerada.
Ella...Ya no se engaña,
ahora solo ama lo que fué.
Alalba