
Cada anochecer su secreto vislumbra
cómplice de sus sombras, la luna...
A ella le cuenta escondida su ausencia
cuanto le echa de menos,
vive encallada en la orilla de los silencios.
Se palpa la magia, tras darle la luna la mano
la desliza atisbando su mirada,
éterea, sin formas, pusilánime
la lleva a merodear su almohada
lo mira, lo acaricia,
roza sus labios, los besa
,
se impregna de él, para después
así quedarse dormida en su aroma...
Una vez más como cada noche lo sueña
y se escucha acunada por la melodia de la luna:
Átame a tu vida, prometo no deshacer el nudo.
Alalba